La vivienda típica de Formentera se debe separar en dos epocas; por un lado, las casas de techo plano del siglo XVIII, que perduraron hasta finales del siglo XIX, y por otro lado, las cubiertas de teules "tejas" con doble nivel; los dos estilos, aún guardando una distribución interior similar, ofrecen un aspecto exterior muy distinto.
El primer tipo es el que introdujeron los primeros pobladores ibicencos durante el siglo XVIII, siendo.más sencillo y austero que en la isla de Ibiza. Básicamente las casas constaban de una sala alargada, llamada "porxo", a un lado de la cual se encontraba una gran chimenea que se utilizaba de cocina. En la parte posterior del "porxo" y con puerta dentro del mismo, había dos cámaras que eran utilizadas de dormitorio. Las paredes de estas casas se construían a base de piedra y fango. El tejado se sujetaba con troncos de savina, sobre las cuales se colocaba una capa de tablones pequeños del mismo material, llamados "tegell"; finalmente se ponían algas marinas que servían de aislante y ya sobre estas se ponían también diversas capas de tierra, acabando con una capa de arcilla, que hacía de película impermeable, evitando que el agua de lluvia penetrase en el interior de la casa.
La arquitectura de teja guarda más ó menos la misma distribución que las casas anteriores (tan solo se agrandaban un poco más las ventanas), con la diferéncia que se sustituyen las cubiertas de algas y fango por otras dispuestas en doble vertiente ("doble vesant"), hechas con tablas de madera, y encima tejas. En este tipo de casas se utilizaba mucho la piedra de "mares" (piedra arenosa muy abundante en la isla), especialmente en las ventanas, y para los tabiques interiores. También es muy usual en estas casas "l'enramada" hecha con el mismo material que el resto del tejado, que se situaba en la parte delantera de la casa para resguardar la entrada de la casa del sol y del agua de la llúvia.
Casa Rural. Aún no pudiéndose tratar de grandes obras arquitectónicas, no se puede dejar de mencionar las paredes de piedra seca y las cisternas de capilla, puesto que marcan mucho el paisaje de Formentera. Las paredes, que se extienden a lo largo de la isla, se han ido construyendo durante varios siglos con la función de separar las distintas propiedades de las diversas familias que formaban la población, mientras que el gran número de capillas pertenecientes a cisternas, hace que también lleguen a ser un elemento muy característico del paisaje isleño.
Las iglesias: El edificio más antiguo destinado al oficio religioso es la "Capella de Sa Tanca Vella" , antiguamente llamada "Capella de Sant Valero". Se trata de una pequeña estancia de planta rectangular y boveda de cañón. Su origen se remonta al siglo XIV, cuando el arzobispo que había en aquellos tiempos, permitió su construcción, dado que los formenterenses estaban muy alejados de la parroquia de Santa Maria d'Eivissa (actual catedral de Ibiza).
Pared típica de piedra seca.
A medida que el repoblamiento de la isla durante el siglo XVIII se iba consolidando, la capilla de Sa Tanca Vella se iba quedando pequeña, de manera que el 15 de Mayo del 1726 se empezó la nueva iglesia de San Fransesc Xavier, inaugurada el 1738. Este templo fue concebido como fortificación (de echo albergó piezas de artillería hasta 1830 aproximadamente). Consta de una sola nave rectangular, bastante alargada, y cubierta con vuelta de "mig canó", sobre la cual se encuentra la casa parroquial, hecho que condiciona la gran altura del edificio en su parte posterior. Son destacables las puertas de entrada, cubiertas con láminas de hierro para ser augmentar su resisténcia.
La segunda iglesia, en orden cronológico, es la de La Mola, inaugurada el 1784. Es la que más que aproxima al estilo tradiconal de Ibiza, con las paredes exteriores completamente blancas. También es de una sola nave y esta cubierta de igual manera que la iglesia de St. Francesc Xavier.Las dimensiones són mucho más reducidas. La iglésia de La Mola tiene la casa parroquial al lado.
La más reciente es la iglesia de San Ferran de Ses Roques, terminada hacia el 1890: tiene planta de cruz latina, originada por dos capillas ondas a cada lado del altar. El techo también se encuentra cubierto de la misma forma que el resto de las iglesias de la isla. Es la más pequeña de las tres iglesias de Formentera.
Torre de defensa
Torres de defensa: Las torres que se conservan en Formentera se construyeron durante el siglo XVIII con el objetivo de ser utilizadas de puntos de vigilancia a lo largo de la costa y poder advertir posibles incursiones marítimas. La más antigua es la de Sa Guardiola, en la isla de Espalmador, que fue construida entre 1749 y 1750. Posteriormente se fueron construyendo las otras; la de Punta Prima, la de La Gavina, la de Es Cap de Barbaria y la de Es Pi D'Es Cátala. Todas son de estructura similar: tienen planta circular, más ancha de la parte baja y menos de la parte superior. La puerta de entrada se encuentra situada a la altura del segundo nivel a fin de hacer más difícil su acceso. Las aperturas son minúsculas ventanas, y los muros de notable grosor estan construidas a base de piedras y argamasa.